Reinventarse un viernes cualquiera.
Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que escribí aquí. Demasiado, diría yo. Este proyecto siempre me pareció muy chulo e interesante, una especie de cuaderno de bitácora personal, y me apetece retomarlo. Así que, toma asiento, que arrancamos de nuevo. Bienvenidos a bordo, marineros y marineras de este viaje. Hoy quiero compartir un episodio que, aunque en su momento no fue sencillo, acabó marcando un antes y un después en mi camino. Era viernes. Un viernes de esos que parecen normales, pero que terminan dándote la vuelta como un calcetín. Por motivos de trabajo, la empresa en la que estaba tuvo que prescindir de mí. No había sido culpa mía, eran circunstancias externas, pero en ese momento la sensación era rara. Recuerdo perfectamente que iba de vuelta a casa en el metro. El traqueteo del vagón, la gente ensimismada en sus teléfonos, y yo, en medio de todo aquello, reflexionando sobre lo que había pasado. Lo tuve clarísimo: no podía quedarme de brazos cruzados. Llegué a casa, ...