Una llamada que lo cambió todo.

Ha pasado un tiempo desde la última entrada, y ya sabéis que aquí me gusta ir contando esos capítulos que, aunque en su momento parecen pequeños, acaban marcando el rumbo. Pues bien, todo empezó con una llamada.

Al otro lado del teléfono, una persona de aquella empresa catalana con la que había contactado semanas atrás. Lo que en ese momento no sabía es que esa conversación iba a suponer un antes y un después. Hoy seguimos en contacto y con muy buena relación, pero entonces fue la primera vez que hablamos.

Me comentó que había una campaña en Denia para estudiar el estado del gasoducto que une la Península con Baleares. Todo me parecía perfecto, salvo por un pequeño detalle: en ese preciso instante estaba planeando ir al archipiélago canario para celebrar con mi hermana su cumpleaños. Le conté el plan y su respuesta fue bastante tranquilizadora: “Ve tranquilo, y si te necesitamos antes, te sacamos un billete de vuelta”. Dicho y hecho. Dos días antes de terminar mi estancia, reclamaron mi presencia.

La odisea empezó con una parada exprés en Madrid para recoger mis PPE, coger el AVE rumbo a Valencia y desde allí un tren a Gandía. Esa misma mañana tenía que hacer un curso de seguridad. Recuerdo que llovía a cántaros. Al terminar, la persona de la empresa me esperaba en un coche. Como en una película de mafiosos, me lanzó las largas para que lo localizara. Presentaciones rápidas y directo a Denia.

Allí conocí al resto del equipo. Parecía el inicio de un chiste: un danés, una andaluza y un catalán… pero en versión campaña geofísica. La primera noche, en la cena, ocurrió algo que aún hoy me sigue pareciendo de película. Estábamos contando cada uno nuestra trayectoria y mencioné que había un blog que me tenía fascinado sobre este mundillo. ¿Cuál fue mi sorpresa? ¡La autora del blog estaba sentada en la misma mesa! Increíble coincidencia… aunque, siendo sinceros, en este sector somos cuatro gatos.

Al día siguiente, me enseñaron a montar equipos y a registrar con el SBP Innomar. Una auténtica master class, seguida de un: “Venga, ahora te toca a ti”. Salió bien, aunque perfectamente podría haber salido mal. Esa mañana, junto con mogollón de anécdotas, se me quedó grabada para siempre.

Después vino un temporal, el cual nos obligó a suspender la campaña unos días. Volví a Madrid, y al pasar la tormenta que azotaba el norte de Alicante, regresé a Denia para continuar. Terminé mi parte y me embarqué en otro barco que estaba haciendo batimetría. Allí, la autora del famoso blog me regaló otra master class: cómo registrar con MBES, configurar GPS y muchas más cosas que me siguen acompañando a día de hoy.

De esa campaña me llevé mucho más que experiencia técnica. Conocí a personas increíbles, con las que sigo en contacto y que forman parte de esos recuerdos que uno guarda en un lugar especial.

A veces, basta una sola llamada para cambiar el rumbo. No importa el momento, ni el lugar, ni si estás celebrando algo o atravesando un temporal. Lo importante es estar dispuesto a decir que sí. Porque nunca sabes si detrás de esa llamada se esconde el principio de algo muy guay…

Pero eso, lo contaré en la siguiente entrada. :)











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